sábado, 20 de abril de 2019

Este año se han erradicado manualmente 19.251 hectáreas de cultivos ilícitos: Duque (REGIONAL)

Erradicación de cultivos ilícitos
El presidente Iván Duque aseguró este viernes que en lo que va del 2019 se han erradicado manualmente 19.251 hectáreas de cultivos ilícitos en el país.
"Hemos hecho una revisión de la estrategia y los indicadores que tenemos en la lucha contra las drogas. En lo que va corrido del año tenemos una erradicación manual que tiene un avance del orden del 24 % y cerca de 19.251 hectáreas erradicadas" de cultivos ilícitos, comentó el mandatario.

Al término del Consejo de Seguridad ampliado que lideró en la Dirección de la Policía Nacional en Bogotá, el jefe de Estado precisó que las cifras obtenidas permiten decir que el país va "conforme a la meta de acercarse a las 80.000 hectáreas erradicadas".
En su declaración de este miércoles Trump también afirmó que Honduras, Guatemala, Colombia y El Salvador envían a propósito a sus criminales a EE.UU.
En respuesta, Duque le manifestó ese mismo día a su homólogo que en la lucha contra el narcotráfico su Gobierno le rinde cuentas "al pueblo" de su país.
Al tiempo, agregó que "los países que tienen altos niveles de consumo deben enfrentar ese fenómeno" mientras Colombia "hace lo propio enfrentando a los carteles".
Desde 2013 el área sembrada de coca ha ido en constante crecimiento en Colombia, según la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), hasta el punto de que la Casa Blanca dijo que en 2017 alcanzó un récord de 209.000 hectáreas cultivadas.


El informe se da dos días después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, criticara a Duque por el incremento en el tráfico de drogas.
En un acto de recaudación de fondos para su campaña electoral en San Antonio (Texas), Trump manifestó el pasado 10 de abril que "desafortunadamente el negocio de las drogas ha crecido un 50 % desde que está ahí" Duque como mandatario.
Trump ya había criticado al presidente colombiano a finales de marzo, cuando señaló que "están llegando más drogas" a Estados Unidos que antes de que Duque asumiera la Presidencia.

¿Viajará esta Semana Santa? Consejos para disfrutar y cuidar el medio ambiente (REGIONAL)

Desierto Tatacoa
Colombia es un país lleno de riquezas naturales, fauna y flora, además de tener muchos de los ambientes que se pueden encontrar en diferentes partes del mundo.

El atractivo turístico nacional podría ser infinito. Es por eso que la revista Forbes, especializada en el mundo de negocios y finanzas, incluyó a Colombia entre los destinos recomendados para visitar este 2019, pues “el país pasó de ser uno de los lugares más peligrosos del planeta a una nación al borde del descubrimiento”.

Según Migración Colombia, la cifra de turistas hasta noviembre del 2018 fue de 2.961.763, y evidentemente, va en aumento; sin embargo, hay una problemática que se ve sujeta al turismo: el cuidado de la biodiversidad.

En ese contexto, nace la importancia del concepto Turismo Sostenible. Según el docente del programa Administración Ambiental de la Universidad Piloto de Colombia, Alejandro Arango, “el turismo sostenible se caracteriza porque más que ver a la naturaleza como un recurso, se ve como un tesoro o privilegio, además, busca mejorar la vida de las personas que están en los destinos turísticos, como también la del ecosistema”.

Y es que son varias prácticas las que se pueden hacer para que cada viaje
realizado sea amable, no solo con el medio ambiente, sino con la sociedad.

Por ejemplo, “el primer paso antes de salir de casa es desconectar los electrodomésticos que no se usarán por el tiempo de viaje; esto no sólo ahorrará energía, sino que el gasto económico será menor. Otro paso importante es no dejar rastros de basura, tales como plástico, desperdicios de comida, colillas de cigarrillos, entre otros, en el sitio a visitar, pues muchos de estos residuos duran años en biodegradarse y la fauna y la flora podrían verse perjudicados. Y así como los anteriores, otras acciones como compartir vehículos, pedalear, consumir agua responsablemente, entre muchos más, serían claves para un turismo sostenible”, afirma el docente Arango.

Gracias a este tipo de turismo, la naturaleza puede gozar de diferentes beneficios, entre los que están, la disminución del impacto ambiental, el cual ayuda a la conservación de recursos naturales y diversidad biológica; se respeta el patrimonio sociocultural de los lugares visitados, pues para la comunidad local, estos activos hacen parte de su cultura y tradición; genera empleo para los locales, ayudando a la economía; promueve la vida saludable y la educación por el cuidado hacia la
naturaleza, entre otros.

En definitiva, vale la pena limitar cada impacto negativo que se le genera al medio ambiente, y además, promover bienestar a las sociedades, ya sean locales o visitantes. 

El turismo sostenible es una alternativa que se debe acoger y poner en práctica en cada viaje que se realice, pues ayudará a la conservación de nuestro entorno, prolongando la vida de los diferentes seres del planeta.

¿Por qué se está volviendo 'loco' el clima de Cali? Esta es la respuesta de los expertos (REGIONAL)

¿Por qué se está volviendo 'loco' el clima de Cali? Esta es la respuesta de los expertos
En enero de este año Cali registró altas temperaturas que alcanzaron los 34.5 grados centígrados y la ciudad se preparaba ante la posibilidad de un Fenómeno del Niño (periodo muy seco).

El 2 de abril, apenas hace una semana, cayeron 72 milímetros de lluvia en 70 minutos, una precipitación intensa, teniendo en cuenta que el promedio para todo el mes oscila entre 100 y 120 milímetros. Ese mismo día, los vientos alcanzaron una velocidad de 40 kilómetros por hora en el Sur y 58 en el Norte, cuando en una condición normal estas corrientes de aire en la ciudad oscilan entre 10 y 15 km/h.

¿Qué está pasando con el clima? ¿Estas bruscas variaciones son consecuencia del cambio climático? ¿La situación mejorará o empeorará? ¿Cali está preparada para atender los impactos negativos que generen estos eventos? Los interrogantes vuelven a despertar inquietud a propósito de la primera temporada de lluvias del año, que en sus inicios ya ha hecho colapsar la ciudad con caída de árboles y postes, inundaciones viales, suspensión de agua potable y daños reiterativos en el servicio de energía.

Jaimer Tapasco, investigador del Centro Internacional de Agricultura Tropical, Ciat, explica que frente al cambio climático hay dos situaciones que están ocurriendo simultáneamente: una es el calentamiento global, lo cual significa que poco a poco la tierra se está calentando “y en los últimos casi 20 años se han batido varios récord de temperatura”. Según Tapasco, el reporte especial del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) estima que habrá un incremento de temperatura de 0.2°C por década y que después del año 2030 se superará el límite de 1.5°C. Y anota que para la década comprendida entre 2006 y 2015 ya se alcanzó un valor de 0.87°C. "Ese es el problema más grave para nosotros, pero el que menos le preocupa a la gente porque como es un cambio gradual no lo sienten”, explica.
El experto añade que la otra situación compleja que se presenta está relacionada con la emisión de Gases de Efecto Invernadero, GEI, lo cual genera problemas respecto a la variabilidad climática: “esto es lo que vemos en el día a día y lo que a la gente le preocupa, que este año fue más caliente o más lluvioso, que ya el clima no es como antes, que llueve más, que hemos llegado a extremos”.

Las montañas son importantes (MUNDIAL)

El 11 de Diciembre se celebra el Día Internacional de las Montañas bajo el lema “Mountains Matter”, las montañas son importantes.

Cada 11 de diciembre es una ocasión para crear un gran movimiento alrededor del mundo para llevar las cuestiones las cuestiones de montañas a los ámbitos donde se adoptan decisiones sobre estos importantes entornos y los servicios que brindan.
Mediante la campaña mundial, con eventos y una estrategia en redes sociales, la propuesta es informar sobre la importancia de estos ecosistemas frágiles y su función fundamental en la provisión de bienes y servicios vitales para las comunidades de montaña y para las regiones aguas abajo.
Día Internacional de las Montañas
El tema elegido para la celebración en el 2018 destaca estas razones, puesto que, a pesar de que se mencionan en la Agenda 2030, suelen quedar olvidadas.
Las montañas son importantes para el agua, porque las son las “torres de agua” del mundo. Entre el 60 y el 80% del suministro de agua dulce proviene de las montañas, sin embargo, unos 600 glaciares han desaparecido por completo durante las últimas décadas.
Las montañas son importantes para la biodiversidad, porque albergan una cuarta parte de la diversidad biológica terrestre y mitad de los puntos críticos de biodiversidad se encuentra en zonas montañosas.
Las montañas son importantes para la alimentación, porque son importantes reservas de biodiversidad agrícola y origen de muchos alimentos (como el arroz, la papa, la quinoa). Sin embargo, las poblaciones de montaña son las más vulnerables frente a la inseguridad alimentaria y la escasez de alimentos.
Las montañas son importantes para la reducción de riesgo de desastres, porque las variaciones climáticas están provocando catástrofes que arrasan zonas forestales y descienden hacia las tierras bajas provocando inundaciones.

La Década de Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas 2021-2030 (MUNDIAL)

Década de Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas 2021-2030

La restauración de 350 millones de hectáreas de tierras degradadas de hoy al 2030 podría generar 9 billones de dólares en servicios ecosistémicos.

La pérdida de biodiversidad, producto y consecuencia de la degradación de las tierras, aumenta la vulnerabilidad frente al cambio climático y restringe la capacidad de adaptación de los ecosistemas que mantienen y mejoran los medios de vida de la humanidad.
En respuesta a la propuesta que, por iniciativa del Gobierno de El Salvador, se elevado meses atrás, contando con el apoyo de gobiernos y diversos órganos de las Naciones Unidas, el Decenio 2021-2030 fue adoptado el 1 de Marzo en Nueva York.
Esta declaración tiene por objeto ampliar masivamente la restauración del medio ambiente degradado o en proceso de degradación como medida para combatir el cambio climático y mejorar la seguridad alimentaria, el suministro de agua y la biodiversidad.
El Decenio se implementará dentro de las estructuras existentes y los recursos disponibles, apoyando la ampliación de los esfuerzos para prevenir, detener y revertir la degradación de los ecosistemas en todo el mundo.
En ese sentido, la Asamblea invitó al Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA o UNEP, según las siglas en inglés) y a la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) a dirigir la implementación del Decenio en colaboración con las Secretarías de las Convenciones Río(UNFCCC, sobre cambio climático; CBD, sobre Biodiversidad; y, UNCCD, sobre Desertificación).

La declaración del Decenio intenta servir como marco para revitalizar los acuerdos y compromisos internacionales existentes.

La resolución enfatiza los acuerdos en el marco de esas Convenciones, como las Metas Aichi y el Marco de Biodiversidad Mundial post-2020, el Acuerdo de País y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
Junto con los acuerdos anteriores, la presentación realizada por El Salvador, destaca el Desafío de Bonn y las iniciativas regionales para alcanzarlo, como la Iniciativa 20×20 en América Latina y la Iniciativa de Restauración del Paisaje Forestal Africano AFR100, a través de las cuales hay, en  57 países compromisos de restauración por más de 170 millones de hectáreas.
La resolución para la declaración de la Década de Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas 2021-2030 alienta a los Estados a incorporar el concepto en las políticas públicas y planes nacionales, subnacionales y locales para abordar las prioridades de desarrollo y los desafíos causados por la degradación de los ecosistemas

Fracking, luz amarilla a temas de participación ciudadana (MUNDIAL)

Fuente: El Espectador 
Por: Margarita Flórez, directora de la ONG Ambiente y Sociedad
Basándonos en la presentación realizada esta semana de la comisión sobre el fracking, en donde se mostraron sus consideraciones y acuerdos,  quedó muy claro que hay tres elementos que deben aplicarse a cualquier proyecto. El primero es la falta de información científica que sirva de base para la toma de decisiones; el segundo tiene que ver con la dificultad para acceder a la información, aún para los integrantes de la comisión encargados por el Gobierno, y el tercero, la baja capacidad institucional para el seguimiento de los proyectos.
Si bien se asegura que el Estado ha puesto en práctica las normas sobre la información en materia ambiental pública, disponible, homologable etc. son frecuentes los casos en que los datos son insuficientes, o contradictorios. Sin ir más lejos los indicadores de medición sobre deforestación son objeto de revisiones permanentes y de glosas por no incluir realidades documentadas. Y eso que el IDEAM, así como los otros institutos, han hecho un trabajo arduo y creemos sobre su confiabilidad en ese y otros temas. Pero cada entidad maneja datos y parece ser que no son homologables, con lo cual uno se pregunta si falta mayor esfuerzo de coordinación entre los generadores de conocimiento científico, si a la hora de necesitarlos no aparecen, o si surgen discrepancias.
Y es que el tema de cuál información está disponible, dónde se encuentra, cuán verídica es, está directamente relacionado con el derecho al acceso a la información y a la participación ciudadana en materia ambiental. Las mediciones sobre información suministrada que se realizan anualmente por parte de las entidades como parte del cumplimiento de su plan anual, en muchos casos no pasa de ser un recuento del número de peticiones, y el número de respuestas, con los cuales se elaboran coloridas presentaciones, flujogramas, pero se deja de lado la cantidad y calidad de dicha información. Y ante la carencia de información la opinión de los habitantes de sus territorios que se expresa en movilizaciones sociales o derechos de petición se califica como no técnica. Pero si quienes están por ley encargados de suministrarla no la tienen, menos se les puede exigir a la ciudadanía certeza científica.
Lo que sí ofrecen es conocimiento del territorio, de sus recursos, y expresan con todo derecho dudas o rechazo por los impactos que se puedan llegar a causar. El otro derecho, el de participar,  también ha ido quedando relegado ante la disminución en el número de espacios institucionales para escuchar siquiera a la gente, causado por la disminución de los términos de los también disminuidos casos en que el licenciamiento ambiental se requiere. Con lo cual el ejercicio de este derecho se limita, y se empobrece la democracia y aumenta el riesgo de conflictos socio ambientales.
Si realmente queremos aprender a discutir pongamos las cartas sobre la mesa para jugar el mismo juego, y oigamos a todos, y entre todos. Que el reclamo por la información y la participación no se vea como una amenaza sino como la realización de derechos, en un Estado que todavía se proclama como garante de ellos.
Este pronunciamiento sobre el fracking, se hace cerca al 4 de marzo primer aniversario de la adopción del Acuerdo Regional sobre Acceso a la Información, Participación y Justicia en Asuntos Ambientales para América latina y el Caribe, por parte de 24 Estados de América Latina y el Caribe, incluido el de Colombia, que todavía no lo firma. Es la implementación del Principio 10 de la Declaración de Río de 1992 (Varios Estados, 1992 a y b). Este principio establece que los derechos de acceso a la información, a la participación y a la justicia en asuntos ambientales son esenciales. Dicho Acuerdo “es el primer tratado sobre medio ambiente y derechos humanos de la región y el primer instrumento vinculante en el mundo en el que se reconoce el rol de las personas defensoras del ambiente”. Reafirmamos la tesis de que los derechos de acceso a la información y a la participación son una herramienta para la prevención y la solución de conflictos socio ambientales.
Sobre el caso del fracking se ha desplegado una resistencia social a estos proyectos que han sido catalogados como intereses creados frente a afirmaciones que sostenían que su impacto era muy bajo. Ahora después del dictamen de esta comisión creemos que se ha supeditado el proyecto piloto a una serie de condiciones, entre la cuales está precisamente subsanar las graves falencias en materia de información, participación y seguimiento que existen.
Esperemos que el gobierno colombiano por los menos oiga a la comisión que convocó y que coloque una luz amarilla entre otros, a temas de ciudadanía.

El primer río en Colombia que desaparece por completo (NACIONAL)

En medio de una operación contra la minería ilegal, autoridades revelaron impresionantes imágenes que muestran la sequía de un afluente en el Cauca. ¿Por qué?
Fenómeno de El Niño: se seca el primer río en Colombia El río Sambingo hace parte de la cuenca hidrológica más importante del Pacífico caucano. Foto: Cortesia Ejército Nacional
Desde cuando se empezaron a sentir los coletazos del fuerte verano por cuenta del fenómeno del Niño, los medios y la comunidad en general concentraron sus miradas en los niveles de los dos ríos más importantes del país: el Magdalena y el Cauca
 
Y mientras los reflectores apuntaban a mostrar los bajos caudales de esos afluentes, en una apartada región, considerada una de las estrellas pluviales de Colombia, ocurría lo impensable: la desaparición de todo un río.
 
El descubrimiento fue hecho por las autoridades, quienes el pasado 22 de enero desarrollaron una operación contra la minería ilegal en el departamento de Cauca. Militares de la Tercera División del Ejército apoyados por la Fuerza Aérea y la Fiscalía llegaron hasta zonas apartadas de los municipios de Mercaderes, Bolívar y Almaguer. Todos localizados en la zona sur occidental de ese departamento.
 
Pero la verdadera sorpresa de las autoridades no fue encontrar maquinaria pesada y cientos de hombres y mujeres escarbando la tierra en busca de chispitas brillantes, sino observar las dantescas imágenes de desolación y sequía. “No podíamos creerlo. Ver ese panorama nos produjo muchísima tristeza, rabia y dolor”, expresó un suboficial que estuvo en la operación.
 
La descripción que hacía el uniformado no era para menos. Lo que él y sus compañeros vieron desde el aire fue el cauce seco de uno de los ríos más caudalosos e importantes de la región: el río Sambingo.
 
Ese afluente, que hace parte de la cuenca hidrológica más importante del Pacífico caucano, es tributario del Patía, otro mítico río de la región. Antes de desembocar al océano, ambos recorren casi 150 kilómetros de montañas, cañones y bosque tropical.
 
La riqueza fluvial del Sambingo era tan abundante antes de desaparecer, que ese río fue protagonista en diciembre del 2014 de una dolorosa tragedia invernal tras una avalancha que mató cinco personas y desapareció ocho.

La otra indignación es que en las imágenes de sequía del afluente se observa claramente que no sólo el fenómeno de El Niño es el responsable. A lo largo de su árido cauce se observan enormes grietas de volcán que no son otra cosa que las zanjas producto de la explotación minera ilegal.
 
En esa operación, que las autoridades denominaron ‘Espartaco‘, fueron incautadas cinco retroexcavadoras y una clasificadora, “otros elementos, que eran empleados para la realización de esta actividad ilícita, los cuales tendrían un valor cercano a $2.400 millones”, dice el comunicado oficial del Ejército.
 
Esas mismas fuentes oficiales aseguran que en esa actividad minera ilegal sobre el río que se secó les dejaba ingresos cercanos a $3.000 millones mensuales.
 
Una cifra irrisoria para el daño ambiental que causaron, y más si tenemos en cuenta que cálculos de expertos consideran que recuperar todo ese ecosistema costaría alrededor de $100.000 millones.
 
“Con el desembarco de las tropas en tierra y tras un minucioso análisis y un peritaje de los alrededores, se observó la desaparición de varias especies que se extinguieron debido a esta actividad depredadora alrededor del entable minero. Así mismo, desde el aire se puede apreciar el daño causado a 360 hectáreas de bosque nativo”.
 
La pregunta que ahora se hacen quienes lloran la desaparición del primer río en Colombia es si el Sambingo volverá a ser el caudaloso afluente cuando retornen las lluvias.